Para entender el siguiente texto debe haber leído Lucas 15
Nuestra
visión y misión se fundamenta en el texto del evangelio de Lucas capítulo 15,
que brevemente trataremos de explicar a continuación.
Lucas
expone los hechos de forma muy fidedigna y se encarga de agrupar 3 narraciones
en este capítulo, a saber: “la parábola de la oveja perdida, la parábola de la
moneda perdida y la parábola del hijo pródigo”; las cuales giran en un mismo
eje, busca un mensaje central que para Jesús es importantísimo, tanto es así
que toma su tiempo para explicar una misma idea, en tres presentaciones
diferentes.
(Este
fenómeno de expresar la idea en diferentes contextos, es casi única en este
pasaje, por eso su elevada importancia). Jesús necesitaba que todo el público
entendiera sobre la gran misericordia de Dios y la responsabilidad que
mantienen aquellos que han encontrado la Verdad de Dios.
Veamos
a que se refieren las parábolas.
“La
moneda perdida y la oveja perdida” cuenta con los mismos elementos narrativos y
se desenlazan en un mismo bloque. Es decir, existe un grupo de elementos (sean
monedas u ovejas respectivamente) que se encuentran seguras, están en grupo.
Por otro lado, existe un elemento en la narración que actúa como protagonista:
el elemento “perdido”.
La
respuesta inmediata de deja todo los demás en un lugar seguro, para ir en
busca del elemento extraviado es contundente.
La oveja ni la moneda podían llegar solas a su destino. La oveja
posiblemente muere de frío o en garras de un lobo esa misma noche. La moneda
por su parte yace olvidada en un rincón y cada vez se oculta más hasta
desaparecer por completo.
Aquí
la ilustración trae a la mente dos aspectos trascendentales: se debe tomar el
trabajo de ir a buscar y traer a quien por su condición no tiene la posibilidad
de llegar. Ya que hay quienes que por sus cargas, desaciertos y factores de
vida no cuentan con ánimo para llegar por sus propios medios o no tienen la
posibilidad de buscar el refugio.
Lo
impactante de esto, es que tanto la oveja como la moneda estuvieron en algún
momento en el grupo, fueron contados como uno de ellos, pero por alguna
circunstancia se distanciaron y perdieron la ruta, arriesgando su condición.
Por
otra parte, en el momento que regresan a “casa”, la reacción es idéntica en las
dos parábolas: “festejar”.
Ahora bien,
en el caso de la parábola del hijo pródigo la trama es muy similar, muestra el
mismo propósito ilustrativo, con la única diferencia de que en esta el protagonista,
por su propia voluntad busca alejarse de su grupo familiar. En este caso nadie
sale a buscarlo, si no que él decide llegar y reencontrarse con su familia. Sin
embargo, cuando llega es recibido con festejos y no se le reprocha su conducta.
Debemos
saber que también existen casos que por su propia voluntad las personas escogen
un camino y se mantienen en su posición.
A
estas personas según la parábola, serán las circunstancias o sucesos los que la
harán recapacitar para que busquen de nuevo su refugio.
De
todas formas, en las tres parábolas se muestra el principio de la misericordia
de Dios, y la adecuada respuesta de quienes reciben con gozo a quien se había ido.
Desde
este ángulo es que se fundamente las acciones del grupo, es decir buscar
refugio, compartir experiencias y tender una mano a quienes por su condición
son vulnerables.