Un día como todos, bajo el calor del desierto, en un lugar insospechado, donde la arena se funde con el sol y la vida se vuelve torpe. Ahí en ese lugar de una forma casi fantástica, en lo solitario del camino se encuentra Felipe, pues un Mensajero ahí lo había enviado con una misión.- Parece increíble que exista una misión o un propósito donde todo es solitario...
Pero de repente, de repente se escucha el chillido del carruaje, un carruaje que insinuaba riqueza, poderío, y soberbia.
Sin embargo aquel Etíope de piel quemada, se dirigía devuelta hacia su ciudad a continuar su trabajo en el servicio a la reina Candace. La humildad de aquel funcionario de la reina lo caracterizaba.
En su esplendido carruaje iba leyendo de camino, un libro que no entendía, un texto que le hacia palpitar su corazón como quien presiente y sabe en sus adentros que algo importante le está diciendo.
Inesperadamente la sombra de un hombre que se acerca le llama la atención, con asombro el Etíope queda paralizado por unos segundos, su respiración se detuvo... Eran las palabras de Felipe las que llegan directo al corazón del funcionario de la reina.
¿Entiendes lo que lees?- es la pregunta que como avalancha rompe el silencio; y su replica no se hace esperar : ¿Y como voy a entenderlo, si no hay quien me lo explique?
Una respuesta en forma de pregunta, más bien una petición de auxilio, un deseo profundo de entender aquello que su corazón insinuaba...había llegado el momento de cumplir la misión... y lo que continua nadie se lo esperaba... resulta asombroso el desenlace.
¿Entiende usted lo que dice Felipe?
Puedes leer la historia original y completa en el libro de los Hechos: 8:26-40 y darse cuenta del inesperado final.
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