Son casi las 5:00 pm, un día como todos, pero es domingo... un
domingo de enero de 2017, cuando por primera vez se reúne un grupo de amigos y
viejos conocidos.
Algunos con ansias, otros con incertidumbre, pero la mayoría con
un sentido de curiosidad.
Quizás no había en sus corazones ningún horizonte, de seguro que
nadie sabía que pasaría luego…
No era que no se había planeado las cosas, sino más bien que cada
proyecto aporta intrigas y dudas.
Al final era un intento, no tenían que perder y a lo mejor saldrían
adelante, se mantendrían unidos, con un fin y un mismo propósito. Compartir
experiencias de vida, expresar sentimientos, pedir ayuda, brindar consuelo, caminar
juntos y compartir sus cargas, anhelos y aspiraciones. Ese, ese era parte del propósito.
Pero solos no podrían, debía haber un vínculo, un lazo, que fuera más
fuerte que la amistad, más tenaz que el aprecio. Debía haber una fuerza que les diera
coraje en la adversidad, que inundara de paz el corazón en medio de las
tormentas y les infundiera la capacidad de agradecer aunque no todo esté bien.
Pero también requerían ser sensibles ante la necesidad humana, los
de afuera, los vulnerables y olvidados, se debía prestar una mano…
Era un reto, pero habían encontrado el vínculo, encontraron la
paz, la fortaleza, el dominio; sí, así es, encontraron el amor de Dios.
Siguen siendo personas con debilidades, flaquezas e incertidumbres.
Continúan luchando por mantenerse, pero ahí están, tomados del vínculo
perfecto, en una misma fe; excluyeron la religión… encontraron a Jesús.
Muchos llegaron, pero hoy no están, otros están, pero se han
distanciado, sin embargo, se les recuerda, y se eleva una plegaria por cada uno
para que la semilla que un día cayó germine y de mucho fruto.
Pero aquellos amigos ahora son más, han crecido en número, en
conocimiento y en vida, son personas sencillas, con humildad de corazón y deseo
de superación.
Continúan trabajando, continúan reuniéndose cada semana, comparten
un café, experiencias y por su puesto: el mensaje de Dios.
Ahora salen, esparcen la semilla por donde anden para quienes
quieran aceptarla.
Esta es la sencilla historia, como vez, no fue una pomposa inauguración,
ni siquiera se anunció, más bien pasaron desapercibidos. Pero continúan creciendo
y preparándose para el Gran Evento, ahí si habrá Gala, ahí si habrá Galardón.
PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO
TARDARÁ. Heb.10:37
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