Iniciamos
el año con temas interesantísimos, entre ellos una de las historias más impactantes
que siempre quedan en las mentes de los lectores y oyentes, esta es la historia
de Jonás.
A pesas
de que el libro de Jonás se encuentra clasificado dentro de los libros de
profetas menores en el Canon bíblico, este cuenta con otra estructura
literaria, ya que es más una narrativa histórica que un género profético.
Sin embargo,
esto no le quita mérito, al contrario, deja todo al descubierto y para el
lector le es más fácil encontrar las moralejas y el propósito del escrito.
A continuación,
trataremos de ir despacio para que podamos asimilar la historia y sus enseñanzas
para el día de hoy.
En
el capítulo 1, encontramos que Jonás es enviado directamente por el Señor a
predicar a Nínive una ciudad muy grande, que no era específicamente judía, al contrario,
los habitantes de Nínive se consideraban enemigos del pueblo judío. Aun con
esto, aquí el Señor muestra misericordia con quien él quiere. Así es, Jehová no
es un Dios racista, él siempre quiso la salvación y el arrepentimiento de la
humanidad, la "gracia" no es exclusiva del Nuevo Testamento, al contrario, la "gracia" inició desde el principio de la humanidad, desde Abrahán encontramos que la fe es
lo que cuenta, no necesariamente los rituales religiosos.
Pero
bien Jonás es enviado a Nínive, pero el huye de la presencia de Dios, o más bien;
el quiso huir, pero no pudo…
El
verso 3 dice “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis”…
Tarsis
era un lugar donde según Jonás se escondería de Dios. - Estimable lector- Cuantos de nosotros muchas veces pensamos que podemos escapar de la presencia de Dios,
o queremos escondernos para hacer cosas que no convienen, o por otro lado
pensamos que Dios se encuentra solo en el templo los domingos por la mañana-
Pero no es así, de Dios no escapa nadie, el conoce tus acciones, te mira desde
el cielo y escudriña tus pensamientos.
Jonás
no quiere ir a Nínive a predicar posiblemente el creía que sus habitantes no se
merecían la misericordia de Dios, no se merecían que fueran perdonados de sus malas
acciones.
Para pasar a Tarsis debía tomar un barco, Jonás
paga su pasaje y sube a la nave. “Pero Jehová
hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan
grande que se pensó que se partiría la nave”.
Sí, grandes
olas amenazaban con partir el barco porque Jonás intentaba huir de Dios.
Posiblemente en algún momento de nuestras vidas nos hemos encontrado en una
tempestad, -no natural o marítima quizás- si no que las situaciones de la vida
nos quieren ahogar, nuestras emociones se encuentran alteradas y no vemos
sentido a la vida, o por otro lado los problemas son tan grandes que sentimos
que nos hundimos. Esto puede indicar que Dios nos está llamando la atención
para que busquemos su presencia.
La narración
continúa diciendo: “Y los marineros tuvieron
miedo, y cada uno clama a su dios”;
Se
muestra en el escrito el comportamiento clásico de los seres humanos: clamar a Dios
cuando están en sumos problemas, sin embargo, aquí la palabra dios está en minúscula
por que se refiere a una multitud de dioses falsos en los cuales ellos habían puesto
su fe. No es diferente hoy, pues las personas en situaciones abrumantes mencionan
nombre de santos o dioses que no son el Dios verdadero.
“…Y echaron a la mar todos los enceres
que había en la nave, para descargarlos de ellos, pero Jonás había bajado al interior
de la nave, y se había echado a dormir.”
Toda
la tripulación y pasajeros iniciaron el protocolo de emergencia, sabían que
quitando peso del barco este tendría más flotabilidad por lo cual comienzan a
tirar todos los enseres al mar. ¡Que particular realidad!, esta acción se da en la mayoría
de las ocasiones cuando las personas se encuentran en aprietos en sus mentes
pasa todas aquellas cosas que no son correctas y se preguntan ¿será que estoy
sufriendo esto porque he hecho esto o aquello? Antes del colapso emocional, en
su temor a naufragar comienzan a hacer promesas instantáneas, ofrecen acciones de cambio y echan al mar todo aquello que hace peso en sus
conciencias, intentando convencer a Dios para que los libre de la tribulación.
Por otra parte, para
Jonás era indiferente lo que sucedía, en su rebeldía se situaba en un estado de
voluntad catatónica, su terquedad hacia que todo lo que pasara no le importaba
incluso si eso le provocaba la muerte.
Este
pasaje nos trae a pensar en personas que están ensimismadas en sus propósitos o
acciones que aun viendo la evidencia y estando a punto de perder algo, continúan
en su propósito. Es un capricho que puede llevar al desastre.
Hasta
aquí esta enseñanza, espero que haya sido de gran provecho para su vida, la
historia de Jonás cada vez se pone más interesante, espero poder seguir con el
tema más adelante.
Si
quieres estudiar y compartir este y otros temas interesantes con nosotros, le
invitamos a reunirnos todos los jueves a las 6:30 de la tarde. Edificio López
Herrera Diagonal al Hogar de Ancianos de Ciudad Quesada, San Carlos, Costa Rica.
Con gusto le atenderemos.
Bendiciones
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