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sábado, 11 de enero de 2020

Un hombre que quiso huir de Dios


Iniciamos el año con temas interesantísimos, entre ellos una de las historias más impactantes que siempre quedan en las mentes de los lectores y oyentes, esta es la historia de Jonás.
A pesas de que el libro de Jonás se encuentra clasificado dentro de los libros de profetas menores en el Canon bíblico, este cuenta con otra estructura literaria, ya que es más una narrativa histórica que un género profético.
Sin embargo, esto no le quita mérito, al contrario, deja todo al descubierto y para el lector le es más fácil encontrar las moralejas y el propósito del escrito.
A continuación, trataremos de ir despacio para que podamos asimilar la historia y sus enseñanzas para el día de hoy.
En el capítulo 1, encontramos que Jonás es enviado directamente por el Señor a predicar a Nínive una ciudad muy grande, que no era específicamente judía, al contrario, los habitantes de Nínive se consideraban enemigos del pueblo judío. Aun con esto, aquí el Señor muestra misericordia con quien él quiere. Así es, Jehová no es un Dios racista, él siempre quiso la salvación y el arrepentimiento de la humanidad, la "gracia" no es exclusiva del Nuevo Testamento, al contrario, la "gracia" inició desde el principio de la humanidad, desde Abrahán encontramos que la fe es lo que cuenta, no necesariamente los rituales religiosos.
Pero bien Jonás es enviado a Nínive, pero el huye de la presencia de Dios, o más bien; el quiso huir, pero no pudo…
El verso 3 dice “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis”…
Tarsis era un lugar donde según Jonás se escondería de Dios. - Estimable lector- Cuantos de nosotros muchas veces pensamos que podemos escapar de la presencia de Dios, o queremos escondernos para hacer cosas que no convienen, o por otro lado pensamos que Dios se encuentra solo en el templo los domingos por la mañana- Pero no es así, de Dios no escapa nadie, el conoce tus acciones, te mira desde el cielo y escudriña tus pensamientos.
Jonás no quiere ir a Nínive a predicar posiblemente el creía que sus habitantes no se merecían la misericordia de Dios, no se merecían que fueran perdonados de sus malas acciones.
 Para pasar a Tarsis debía tomar un barco, Jonás paga su pasaje y sube a la nave. “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave”.
Sí, grandes olas amenazaban con partir el barco porque Jonás intentaba huir de Dios. Posiblemente en algún momento de nuestras vidas nos hemos encontrado en una tempestad, -no natural o marítima quizás- si no que las situaciones de la vida nos quieren ahogar, nuestras emociones se encuentran alteradas y no vemos sentido a la vida, o por otro lado los problemas son tan grandes que sentimos que nos hundimos. Esto puede indicar que Dios nos está llamando la atención para que busquemos su presencia.
La narración continúa diciendo: “Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clama a su dios”;
Se muestra en el escrito el comportamiento clásico de los seres humanos: clamar a Dios cuando están en sumos problemas, sin embargo, aquí la palabra dios está en minúscula por que se refiere a una multitud de dioses falsos en los cuales ellos habían puesto su fe. No es diferente hoy, pues las personas en situaciones abrumantes mencionan nombre de santos o dioses que no son el Dios verdadero.
“…Y echaron a la mar todos los enceres que había en la nave, para descargarlos de ellos, pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.”
Toda la tripulación y pasajeros iniciaron el protocolo de emergencia, sabían que quitando peso del barco este tendría más flotabilidad por lo cual comienzan a tirar todos los enseres al mar. ¡Que particular realidad!, esta acción se da  en la mayoría de las ocasiones cuando las personas se encuentran en aprietos en sus mentes pasa todas aquellas cosas que no son correctas y se preguntan ¿será que estoy sufriendo esto porque he hecho esto o aquello? Antes del colapso emocional, en su temor a naufragar comienzan a hacer promesas instantáneas, ofrecen acciones de cambio y echan al mar todo aquello que hace peso en sus conciencias, intentando convencer a Dios para que los libre de la tribulación.
Por otra parte, para Jonás era indiferente lo que sucedía, en su rebeldía se situaba en un estado de voluntad catatónica, su terquedad hacia que todo lo que pasara no le importaba incluso si eso le provocaba la muerte.
Este pasaje nos trae a pensar en personas que están ensimismadas en sus propósitos o acciones que aun viendo la evidencia y estando a punto de perder algo, continúan en su propósito. Es un capricho que puede llevar al desastre. 
Hasta aquí esta enseñanza, espero que haya sido de gran provecho para su vida, la historia de Jonás cada vez se pone más interesante, espero poder seguir con el tema más adelante.
Si quieres estudiar y compartir este y otros temas interesantes con nosotros, le invitamos a reunirnos todos los jueves a las 6:30 de la tarde. Edificio López Herrera Diagonal al Hogar de Ancianos de Ciudad Quesada, San Carlos, Costa Rica. Con gusto le atenderemos.
Bendiciones


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